Quiero leer las mejores novelas de la literatura universal, aquellas que conocemos por reseñas pero nunca leímos. Ahora estoy con El lobo estepario, de Hesse. A Orwell lo conseguí en la red, pero se aceptan recomendaciones. Por mi parte, aconsejo a Tolstoi, Kundera, Kafka, Stendhal, y en español, a Vázquez Montalbán. Esto de memoria, iré recordando novelas que han marcado mi vida.
Categoría: Lecturas
Domingo a las 8 de la tarde
No hay nada como leer y leer. Nunca se pierde el tiempo. Llevo casi cuatro horas. Esto es lo que he decidido guardar, para no olvidarlo.Por esto sí merece la pena llorar. Para tenerlo siempre muy presente.
De la web de Magda Bandera.
"El especialista en medios de comunicación de The Washington Post, Howard Kurtz, explicaba hace unos años su fórmula para luchar contra la falta de credibilidad en los medios de comunicación. "Go back to the future (retroceder hacia el futuro). Volvamos a escribir sobre injusticias y ultrajes, a contar lo que las autoridades no quieren que se sepa, prestemos mayor atención a la condición humana y olvidemos los planteamientos abstractos, seamos capaces de romper la tiranía de los expertos (que nunca descubrieron la bancarrota de un banco, ni intuyeron el impacto del sida), recuperemos el gusto por la buena escritura, y neguémonos a llenar los periódicos de conferencias de prensa y actos oficiales".
... y extraído del artículo “Salgo para Haití”, de Rafael Poch, en La Vanguardia. Citado por Magda Bandera:
En nuestra correspondencia, Ricardo pidió absoluta discreción. Ahora ya no hay secreto que valga. No habría citado todo esto si no fuera por las inexactitudes que rodean su necrológica. Gracias a los periodistas muertos, el público puede irse enterando de lo que es en realidad esta profesión. Un mundo de censura, autocensura, clientelismo y precariedad laboral. Un ambiente mediocre y corrupto, como el de la época de Breznev en la URSS. Un universo en el que ascienden los disciplinados y conformistas, con poco margen para el espíritu crítico y para la elemental sensibilidad ante la injusticia.
Tengo que leer a Orwell. Y a García Lorca. Y releer a Chomsky. Y intentarlo de nuevo con Saramago. El otro día leí un cuarderno de la APM dedicado a un periodista norteamericano, políglota y cosmopolita, John Lee Anderson, en el que descubrí -o redescubrí- la esencia del periodismo. Me sorprendió este hombre, capaz de escribir reportajes -cinco como mucho al año- desde países tan diferentes, por su cultura, religión... “Increíble”, pensé, que además estuviera casado y con tres hijos. Me gustaría conocer a su mujer, vaya, y preguntarle cómo lo lleva ella. Y la gran pregunta es si las mujeres, casadas y/o con hijos, podríamos hacer tal cosa. Nosotras, las periodistas. Claro que, -y aquí mi gran decepción-, este hombre no es periodista de carrera.... No sólo eso, si no que no tiene ninguna licenciatura según su breve biografía, en la que tan sólo constan algunos años en los que “asistió” a la Universidad de Florida. Eso sí, ha vivido en todos los continentes mientras los demás pasábamos cinco años -o más- estudiando para ser mediocres. Cuando veo a mi compañero de clase Alfonso entrevistando a famosillos en el Aquí hay tomate, se me cae el alma a los pies. Cinco años de carrera para eso y Anderson escribiendo una media de 4-5 reportajes al año para el New Yorker. Qué triste, joder. Claro que a nosotros no nos dieron a leer a Orwell, ni a Lorca -sí a Chomsky, pero a la vez que las mil páginas de Preston dedicadas a Franco, a ver quién se leía a los dos...-. Tampoco me hablaron de Saramago y, como la ministra Aguirre, tampoco sabía quien era cuando tanto se habló de él por la famosa anécdota. En fin, haz carrera para esto. Es verdad que no me arrepiento, pero no me esperaba esto.
