Recuerdo estos días la película El Laberinto del Fauno, coincido con la crítica de Llórens en mi querida y añorada Turia en que se trata de una película que combina perfectamente la cruda realidad y la fantasía para escapar de ella. Una fantasía a la que necesitamos recurrir los agnósticos para huir de ciertas realidades que a los soñadores nos deprimen. Recuperar la fantasía no viene nada mal de vez en cuando. Estos días fantaseo con un futuro libre, justo, fértil y maravilloso, para mí y para mis hijos. Y para la humanidad.
servido por Lidia
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Era la primera vez que pisaba aquella tierra, la misma que enterró a "Federico", como aquí lo llaman en un emocionante tono familiar. Un inmenso bosque cobija en Alfacar el simbólico olivo donde hace 70 años lo fusilaron. Lo ví en la penumbra, lo distinguí por las rosas que yacían a sus pies. Fue un instante, pero suficiente para sentir, de golpe, el dolor de morir por las balas de la injusticia, la sinrazón, la incultura, el fascismo, el odio, la insolidaridad, la soledad, la oscuridad. Como él dijo, "el mar deja de moverse". Después de los discursos, pasar frente a ese olivo dio sentido a las palabras pronunciadas aquella noche por Alfonso Guerra, Miguel Hermoso, Marcos Ana, Carmen Calvo y la música de Amancio Prada. He llegado a sentir, en sueños, una muerte así. El mismo frío que sentimos aquella noche sentadas en la tierra donde Lorca fue asesinado, sigue recorriendo mis huesos cada vez que recuerdo aquel olivo. Un recuerdo que no quiero olvidar para seguir viviendo con los pies en el suelo, sintiendo el dolor ajeno, que es el de la humanidad. Un maqui recordaba ayer las penurias que pasaron durante la posguerra en el monte, pero se quedaba con la dicha de haber sabido lo que es la solidaridad, "la de compañeros que casi mueren a palos por no desvelar tu paradero, sabiendo cuál era". Esa gente sigue viviendo con los pies en la tierra, "y seguimos luchando por las mismas ideas que nos movieron entonces".
servido por Lidia
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No hay nada como la luz clara y el sol para despejar ideas y ahuyentar malos pensamientos. Así que voy a ponerme a trabajar en serio. Me quedan tres días aquí antes de salir a Valencia. Se me ha pasado por la cabeza contactar con revistas y otros medios para venderles mi trabajo, pero no sé cómo está el mercado ni cómo funciona ese sistema de free-lance. En las bitácoras de Magda Bandera o la de Mariuca me he podido hacer una idea. Pero por lo que cuentan -María en sus comentarios me lo confirma- no es tarea fácil. Todo sea por intentarlo. Este verano me gustaría hacerlo, como el año pasado pero recorrerme mi zona de cobertura durante más tiempo, con mi propio coche esta vez. Creo que de ahí puedo sacar buenos temas, y la verdad es que disfruté viajando sola y durmiendo en esas casas rurales tan inspiradoras. Creo que es esto lo que realmente me gustaría hacer.
servido por Lidia
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18 de mayo de 2006 13:11
Siento de manera apasionada la vida me espera para disfrutar de este misterioso mundo, de sus rincones, de sus criaturas, de sus sueños. Además, me da la oportunidad de contarlo, de volcar toda mi pasión en historias con las que hacer la vida más feliz a los demás. Estos dos días he visto la naturaleza más asombrosa y bella que los humanos puedan contemplar. He podido sentir el pálpito del agua, del cielo, del viento, de las rocas, de los colores con que la tierra se pinta para maravillar al mundo. He sentido el movimiento interior de las personas y la pasión con la que hacen su vida. Vengo cargada de rayos de sol, de ráfagas potentes de viento y de destellos de luz y color con los que seguir viviendo, soñando y escribiendo. Quiero escribirlo todo con el mismo sentir con el que me lo han contado. Pero antes voy a salir a la calle, a ver qué sorpresas me da la vida.
servido por Lidia
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