Dando saltos por la vida
Definitivamente creo que he nacido para vivir dando saltos de aquí a allá, sin tiempo para recapacitar ni apenas horas de sueño para no dejar al cerebro a su libre albedrío. En mi primera noche de descanso después de seis días intensos de trabajo en otro universo sólo a mí se me ocurre tener la peor de las pesadillas.
Puede que esos malos sueños hayan llegado después de muchas conversaciones en la noche de Almuñécar con personas que me han abierto la mente, sí, es muy probable. Que me hayan quitado algunos miedos a conocerme a mí misma y reconocer mis puntos débiles han podido dar a mi mente rienda suelta a mis temores. Quiero pensarlo así.
En Almuñécar he tenido la oportunidad, a nivel personal, de conocer personas que se han convertido en amigas, y eso siempre es muy gratificante. A nivel profesional, he podido medir mis fuerzas para "persuadir" y comunicarme con los demás, aunque no he quedado del todo contenta. Es verdad que la comunicación ha sido siempre buenísima con todos mis compañeros de medios, pero los resultados no han estado a la altura después de horas de contactos, llamadas, pactos y trabajo ante el ordenador. Menos mal que las teles y las radios han respondido genial.
Ahora toca ponerse otra vez las pilas y seguir con lo apartado al margen.
