Recuerdo estos días la película El Laberinto del Fauno, coincido con la crítica de Llórens en mi querida y añorada Turia en que se trata de una película que combina perfectamente la cruda realidad y la fantasía para escapar de ella. Una fantasía a la que necesitamos recurrir los agnósticos para huir de ciertas realidades que a los soñadores nos deprimen. Recuperar la fantasía no viene nada mal de vez en cuando. Estos días fantaseo con un futuro libre, justo, fértil y maravilloso, para mí y para mis hijos. Y para la humanidad.